Viajar a Mongolia es meterse en el país menos poblado del planeta por kilómetro cuadrado, un lugar donde la estepa no tiene final visible y donde una familia nómada te invita a tomar té con leche dentro de su ger apenas cruzas su territorio.
Guía del viaje
Si lo que buscas es saber cuándo ir, qué ver, cómo montar tu itinerario y qué papeleo necesitas antes de subirte al avión, aquí tienes todo eso ordenado de forma que puedas planificar sin marearte entre veinte pestañas abiertas.
Nada de rutas genéricas copiadas de un folleto: esto es lo que necesita saber alguien que va a pisar de verdad el desierto de Gobi o a dormir bajo un cielo sin contaminación lumínica en el lago Khövsgöl.
Puntos clave antes de viajar a Mongolia
- El verano (junio a agosto) concentra el festival Naadam y el clima más templado, pero también la mayor afluencia de viajeros.
- La mejor época para viajar a Mongolia en cuanto a temperatura y luz suele situarse en mayo y septiembre, sobre todo para el desierto de Gobi.
- Un itinerario en Mongolia de 10 días permite ver lo esencial de la estepa central y el Gobi; para la ruta completa de norte a sur conviene reservar al menos 15 días.
- La mayoría de ciudadanos europeos y latinoamericanos pueden entrar con e-Visa o exención según su pasaporte, conviene revisarlo con antelación.
- El presupuesto diario varía mucho según si viajas con guía y 4×4 privado o te mueves en transporte local.
Por qué viajar a Mongolia
Mongolia lleva siglos apodada la tierra del cielo azul eterno, y en cuanto pisas la estepa entiendes por qué: hay días en los que el cielo ocupa más protagonismo que el propio paisaje.

Pero más allá de la postal, lo que engancha a quien decide viajar a Mongolia es la sensación de estar entrando en una forma de vida que sigue funcionando con sus propias reglas, ajena a los ritmos que marcan las ciudades.
Vivir la autenticidad de la cultura nómada
Cerca de un tercio de la población mongola sigue moviendo su ganado entre pastos según la estación, algo que en pocos lugares del mundo se mantiene con esta escala. No es una recreación para turistas: las familias que vas a conocer llevan su rebaño de cabras, ovejas, caballos y camellos porque de ahí sale su comida, su ropa y su casa.
Compartir una tarde con ellas, ayudar a arrear animales o simplemente sentarte a charlar mientras cae la tarde te da una perspectiva distinta sobre lo que de verdad hace falta para vivir bien.
Pernoctar en una yurta tradicional, la ger
Dormir en un ger es, para la mayoría de quienes deciden viajar a Mongolia, el momento que más recuerdan al volver. La estructura circular de madera y fieltro se monta y desmonta en un par de horas, mantiene el calor gracias a una estufa central y organiza el espacio siguiendo una lógica muy concreta: la puerta siempre mira al sur, el lado oeste es para los hombres y las visitas, el este para las mujeres y las tareas domésticas, y el fondo, frente a la entrada, se reserva para el altar familiar.

Hay gestos que conviene aprender antes de entrar en una: no se pisa el umbral, los objetos se reciben y se entregan con la mano derecha o con las dos, y rechazar la comida que te ofrecen puede interpretarse como una falta de respeto.
Cruzar paisajes infinitos
En un mismo viaje puedes pasar de las dunas doradas de Khongoryn Els a los bosques de alerces del norte y a las aguas turquesa de un lago alpino, todo dentro del mismo país y a veces en cuestión de días.
Esa variedad de escenarios es uno de los argumentos más fuertes para quien está valorando un viaje a Mongolia frente a otros destinos de Asia Central: aquí el desierto, la estepa, la montaña y el bosque siberiano conviven sin que tengas que cruzar fronteras.
Cuándo viajar a Mongolia
Elegir bien las fechas condiciona casi todo lo demás: qué carreteras están abiertas, qué festivales coinciden con tu paso y hasta qué ropa mete en la maleta.

Mongolia tiene un clima continental extremo, con veranos cortos y calurosos e inviernos largos y muy fríos, así que la mejor época para viajar a Mongolia depende sobre todo de qué región y qué actividades tengas en mente.
Viajar en verano
Entre junio y agosto las temperaturas rondan los 20 y los 25 grados durante el día, lo que convierte estos meses en temporada alta. Es cuando se celebra el festival Naadam, a mediados de julio, con competiciones de lucha, tiro con arco y carreras de caballos que reúnen a comunidades de todo el país en Ulán Bator y en las provincias.
Si tu viaje coincide con esas fechas conviene reservar alojamiento y guía con bastante antelación, porque tanto los vuelos como los campamentos turísticos se llenan rápido.

Primavera y otoño
Mayo y septiembre son los meses que muchos viajeros con experiencia recomiendan como la ventana ideal, sobre todo para explorar el desierto de Gobi sin el calor abrasador del verano ni el frío que ya empieza a notarse en octubre. La luz de estos meses también favorece la fotografía, con tonos más suaves al amanecer y al atardecer, y hay bastante menos gente en los puntos más visitados.
Invierno en Mongolia
De octubre a abril las temperaturas pueden desplomarse hasta los 30 o 40 grados bajo cero, especialmente en la estepa y en las zonas altas del oeste. No es la opción más habitual, pero quien se anima a un viaje a Mongolia en pleno invierno se encuentra con paisajes helados casi sin turistas, el Festival de los Renos en la región de los Tsaatan y la posibilidad de practicar pesca en hielo. Requiere equipo técnico serio y, en muchos casos, un guía local con experiencia en condiciones extremas.
| Región | Mejor época | Temperatura media aproximada |
|---|---|---|
| Ulán Bator y estepa central | Mayo a septiembre | 15°C a 25°C en verano |
| Desierto de Gobi | Mayo, junio y septiembre | 25°C a 35°C en pleno verano |
| Norte, lago Khövsgöl | Junio a agosto | 10°C a 20°C |
| Oeste, Bayan-Ölgii y Altái | Julio y agosto | 10°C a 22°C |
| Todo el país en invierno | Octubre a abril | Entre -15°C y -40°C |
Qué ver y hacer en Mongolia
Con un territorio más grande que media Europa Occidental y muy poca infraestructura de carreteras asfaltadas, planificar qué ver en Mongolia significa aceptar que no vas a poder abarcarlo todo en un solo viaje. Estos son los puntos que casi siempre aparecen en cualquier ruta bien pensada.
Ulán Bator

La capital sorprende a quien espera solo estepa: rascacielos junto a templos budistas, cafeterías de especialidad junto a mercados tradicionales. Merece la pena dedicar al menos un día entero al templo Gandan, activo desde el siglo XIX y todavía en funcionamiento como centro religioso; a la plaza Sukhbaatar, corazón cívico de la ciudad; y al Museo Nacional de Mongolia, que ayuda a entender de un vistazo la historia del imperio mongol antes de salir a recorrerlo sobre el terreno.
El desierto de Gobi y los acantilados en llamas de Bayanzag
El Gobi ocupa buena parte del sur del país y concentra algunos de los paisajes más fotografiados de cualquier viaje a Mongolia: las dunas cantoras de Khongoryn Els, que pueden alcanzar los 300 metros de altura; el cañón de Yolyn Am, donde a veces se conserva hielo hasta bien entrado el verano pese al calor circundante; y los acantilados de Bayanzag, conocidos como los acantilados en llamas por su color rojizo al atardecer y famosos por los hallazgos de huevos de dinosaurio fosilizados que se hicieron aquí en los años veinte.
Valle del Orkhon
Declarado Patrimonio de la Humanidad, el valle del Orkhon combina naturaleza y peso histórico. Aquí se encuentra la cascada de Orkhon, un buen punto para hacer noche en un campamento de gers cercano, y Karakorum, la que fue capital del imperio mongol en el siglo XIII, donde hoy se levanta el monasterio de Erdene Zuu, construido con piedras de la antigua ciudad imperial.

Un poco más al norte, el monasterio de Tövkhön se asoma desde lo alto de una colina boscosa y suele quedar fuera de los circuitos más comerciales, lo que lo convierte en una parada muy recomendable para quien busca algo menos masificado.
Lago Khövsgöl
Cerca de la frontera con Rusia, el lago Khövsgöl guarda cerca del uno por ciento del agua dulce del mundo y está rodeado de bosques de taiga que recuerdan más a Siberia que al resto del país.
Es una zona perfecta para el senderismo, las rutas a caballo y, en los meses de más calor, la navegación en barco tradicional. También es territorio de los Tsaatan, comunidad de criadores de renos que vive en las zonas más remotas del norte.
Parque nacional Gorkhi-Terelj y la estatua de Genghis Khan

A menos de dos horas de la capital, Gorkhi-Terelj funciona como una primera toma de contacto con la naturaleza mongola para quien tiene poco tiempo. Sus formaciones rocosas, entre las que destaca la conocida como Roca de la Tortuga, se combinan con la posibilidad de visitar la estatua ecuestre de Genghis Khan, de 40 metros de altura y recubierta de acero inoxidable, uno de los monumentos más grandes dedicados a una figura histórica en todo el mundo.
Itinerarios recomendados en Mongolia
No hay una única forma correcta de organizar un itinerario en Mongolia, pero sí conviene ajustar la ruta a los días de los que dispones para no pasar más tiempo en carretera que disfrutando de cada destino.
Ruta de 10 días
Con diez días puedes cubrir Ulán Bator, el parque de Gorkhi-Terelj, una parte del Gobi central y la zona de Kharkhorin antes de volver a la capital. Es un ritmo exigente pero manejable si se organiza el transporte en 4×4 con antelación, y da una idea muy completa de los contrastes del país sin necesidad de recorrer distancias enormes cada día.
Ruta de 15 días
Quince días permiten profundizar más en el Gobi, sumar el valle del Orkhon con sus monasterios y llegar hasta los lagos centrales sin sentir que vas siempre con prisa. Esta es la duración que más suelen recomendar quienes ya han hecho el viaje, porque equilibra bien los traslados largos con días de descanso en cada zona.
Ruta de 20 días o más
Con tres semanas o más entra en juego la región occidental, con los cazadores con águilas de la etnia kazaja en Bayan-Ölgii y los picos nevados de las montañas Altái, o el norte profundo hasta llegar a las comunidades Tsaatan. Son zonas que exigen más logística, carreteras en peor estado y, en algunos casos, tramos a caballo o en camello, pero también son las que menos turismo reciben de todo el país.
Guía práctica de viaje a Mongolia
Esta es la parte que suele generar más dudas a quien empieza a organizar su viaje a Mongolia, y también la que marca la diferencia entre un viaje tranquilo y uno lleno de contratiempos evitables.

Requisitos de entrada
Los requisitos cambian según la nacionalidad, así que conviene revisarlos con tiempo en la web oficial de la e-Visa mongola. Algunos ciudadanos, entre ellos varios países latinoamericanos y europeos, pueden entrar sin visado para estancias cortas o tramitar la e-Visa online antes del viaje, mientras que otros necesitan solicitar el visado en la embajada o consulado correspondiente.
El pasaporte debe tener una vigencia mínima de seis meses desde la fecha de entrada, y se recomienda llevar copias físicas y digitales de toda la documentación.
Transporte em Mongolia
La mayoría de los viajeros que se mueven fuera de Ulán Bator lo hacen en 4×4 con chófer y guía local, la opción más flexible dado el estado de muchas pistas, que no siempre están asfaltadas ni señalizadas.
El famoso tren Transmongoliano, que conecta Moscú con Pekín pasando por Ulán Bator, es una experiencia en sí misma más que un medio de transporte para moverse dentro del país, y funciona muy bien para quien combina Mongolia con Rusia o China en un viaje más largo. El autobús local existe entre ciudades grandes, pero los horarios son limitados y no cubre bien las zonas rurales donde están la mayoría de los atractivos naturales.
Moneda, presupuesto estimado y pagos en el país
La moneda es el tugrik mongol. En Ulán Bator hay cajeros y se puede pagar con tarjeta en bastantes negocios, pero fuera de la capital el efectivo sigue siendo casi obligatorio.
Un presupuesto diario orientativo con guía privado, alojamiento en gers y comidas incluidas suele moverse entre 60 y 120 euros por persona según el nivel de comodidad, mientras que viajar por libre con transporte compartido y alojamiento básico puede bajar bastante ese número. Conviene llevar siempre algo de efectivo en euros o dólares para cambiar sobre la marcha en zonas remotas.
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Salud, equipaje imprescindible y normas de etiqueta nómada
No se exige ninguna vacuna obligatoria para entrar, pero se recomienda revisar el calendario de vacunación habitual y llevar un botiquín con medicación básica, ya que en las zonas rurales las farmacias son escasas.
Un seguro de viaje con cobertura de evacuación médica es prácticamente indispensable, sobre todo si tu ruta incluye zonas remotas del Gobi, el norte o el oeste. En cuanto al equipaje, conviene llevar ropa por capas incluso en verano, porque las noches en la estepa refrescan mucho, además de saco de dormir, protección solar y repelente de insectos.
Sobre la etiqueta dentro de un ger, además de no pisar el umbral y usar la mano derecha para dar y recibir objetos, se agradece no dar la espalda al altar familiar y evitar apoyarse en los pilares centrales de la estructura.
Preguntas frecuentes sobre viajar a Mongolia
Es seguro viajar a Mongolia por cuenta propia
Mongolia figura entre los países con menor tasa de criminalidad violenta de Asia, y viajar por libre es perfectamente factible si se toman precauciones básicas, sobre todo en zonas remotas donde la cobertura y la asistencia pueden tardar en llegar. El principal riesgo no suele ser la seguridad ciudadana, sino la logística: carreteras en mal estado, distancias enormes entre puntos de asistencia y cambios bruscos de clima. Contar con un guía o chófer local con experiencia reduce mucho ese riesgo, especialmente fuera de la capital.
Cómo es la comida en Mongolia para viajeros vegetarianos o veganos
La dieta tradicional mongola gira en torno a la carne (cordero, cabra, vaca y caballo) y a los lácteos derivados de esos mismos animales, así que quien sigue una alimentación vegetariana o vegana necesita cierta planificación. En Ulán Bator hay ya varios restaurantes especializados y opciones internacionales, pero en el campo, donde te alojas con familias nómadas, conviene avisar con antelación al guía para que se pueda preparar algo alternativo, ya que la oferta de verduras frescas es limitada fuera de temporada.
Hay cobertura de internet y redes móviles en la estepa
En Ulán Bator y en las ciudades de provincia la cobertura móvil funciona con normalidad y es fácil comprar una tarjeta SIM local nada más aterrizar. En cuanto te alejas hacia el Gobi, el norte o el oeste, las zonas sin señal son habituales y pueden prolongarse durante días enteros de ruta. Muchos campamentos turísticos ofrecen wifi básico mediante conexión satelital, pero conviene asumir desde el principio que buena parte del viaje va a transcurrir desconectado, algo que para muchos viajeros termina siendo uno de los mejores alicientes del país.
Un viaje a Mongolia no se improvisa del todo, pero tampoco necesita una planificación milimétrica: con las fechas bien elegidas, un itinerario ajustado a tus días disponibles y la documentación en regla, lo que queda es simplemente dejar que la estepa, el desierto y la hospitalidad nómada hagan el resto del trabajo.
Tours Civitatis Mongolia

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En 2016 dejamos nuestra monótona vida y comenzamos a perseguir cascadas, atardeceres y vistas de todo el mundo. En este blog, compartimos historias y consejos de viajes favoritos.
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